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Yo tenía un novio, Z. Proyeccionista oriundo de una isla croata, piénsese en cirílico , pronúnciese gutural y con un dejo de rabia :Krk. Z por ejemplo, me explicó de qué tipo era el descuido cuando las películas a veces se quemaban  en la pantalla grande.

Trieste

En fin, este novio Z, me hizo viajar 30 horas hasta Pola y de allí nos trasladamos a Trieste, la ciudad que tres veces se ha gestado. La primera vez que ví Trieste fué dentro de un pullman repleto de eslavos aprovisionados con grandes bolsas de plástico en las manos , al pasar por el centro vimos un tranvía azul volcado y de sus entrañas escapaban azorados unos cuántos ancianos entre los vidrios molidos de las ventanillas. Me dió un ataque de risa que contagió al resto de los ocupantes del pullman, reíamos cómo si esa eventualidad nos hiciera un poco más fuertes ante nuestra condición de migrantes o porque simplemente era muy gracioso ver una cantidad de viejos saliendo de un vehículo vetusto y despatarrado en medio de esa hermética ciudad…o que se yo. Al bajar del automotor la risa se cortó por el viento gélido que limaba a la ciudad.

Trieste.Mollo

En Trieste vivímos de aquí para allá entre ex ingenieros en ese entonces hábiles camareros de excelsos cafés y ex biólogos marinos traficantes de productos apícolas.

Vespa.Sistiana

Los domingos salíamos a caminar hasta Barcola, un sinfín de mujeres con sus abrigos de piel y rostros naranjas invadían cada ángulo del centro histórico como pac man o zombies hambrientos de nuestra ilegalidad. Z se había aprendido de memoria los 34 cantos del infierno dantesco, en su lengua original mientras yo miraba aterrada ese mar-lago turquesa entre ráfagas del más profundo frío. Z también hablaba de guerras, de perversas bombas que al caer a tierra se fragmentaban en pequeñas esferas y solo se desactivaban hasta incrustarse en la carne humana. Z sólo tomaba leche,no fumaba y hacía 60 lagartijas matutinas.

Teatro romano. Trieste

A veces íbamos a la iglesia serbio-ortodoxa, allí nos quedábamos absortos  observando la parsimonia del ritual , también búscabamos contactos para trabajar y solo dábamos con tristes noticias, cero perspectiva laboral. Estábamos sentados en la banca de la piazza Verdi y  Z recitaba parte del noveno canto de la Divina Comedia : o voi ch’ avete li ‘intelletti sani, mirate la dottrina che s’ asconde sotto ‘l velame de li versi strani... Cuando una anciana de trenzas blancas pasó frente a nosotros empujando un cochecito con dos muñecos de plástico en su interior, ese día decidimos irnos a probar suerte en Udine.

Iglesia serbo-ortodoxa. Trieste

Udine , pequeña ciudad perdida entre las montañas prealpinas y el rio Tagliamento .Ubicada en una inhóspita región ( Friuli) a la que algunos le llaman el pisciatoio ( orinal) de Italia, por allí han pasado desde los celtas hasta los cosacos y desde hace siglos desconfian de lo inusual y de quién no pueda modular su lengua de tierra y mestizajes encubiertos.

Tagliamento.Ud

Z encontró un trabajo cómo proyeccionista en la sala del “ferrocarril”, allí aprendí el italiano mientras veíamos el revés de las películas.

Visionario.Udine

Luego me ofrecieron un trabajo lavando baños en un edificio de impuestos municipales, trabajaba cuatro horas al día junto a tres dominicanas. Cada día oscilaba entre los chistes procaces de las dominicanas, el arroz con guandul de los viernes que una de ellas preparaba y los oficinistas y sus blasfemias variopintas exportadas desde lo más pronfundo del campo friulano ;dios tomaba forma de perro, brigante,cerdo etc, un repertorio de profanos calificativos, el resultado de la vida dura de antiguos ancestros con pala  y  azadón.

Udine

La vida seguía sobre las ruedas del carrito de limpieza y las de un viejo proyector  y yo callada, riéndome del drama queen de mis compañeras y refugíandome en su generosidad, escuchando una y otra vez  los cantos memorizados por Z  cómo  si fuera una  rockola,  noches en torno a  una jarra de leche descremada y un paquete de Drum.

Attimis. Ud

A veces los lunes, nos escapábamos a Venecia  a dos horas  de Udine.Recuerdo la última vez que estuvimos allí, ambos nerviosos,  olvidamos  nuestro almuerzo en el tren.En Venecia como ya se sabe para los que no tienen  suficiente plata, búscar comida decente es como vagar en uno de esos círculos del infierno, cómo sumergirse  en el pantano del Estigia , deteriora el alma y el carácter se espesa como  un caldo  de ácido y cólera .

Venecia

Así que por mi cuenta decidí emborracharme y no insistir en sólidos, Z me acompañó de mala gana donde el bombarolo, el tipo del negocito  en el Campo de la Lana quién  preparaba de mala leche, cócteles al azar con lo que tenía en el puesto, un chorro  de esto y aquello hasta desbordar el vaso. Con una bomba era   suficiente para perder las coordenadas. Durante horas Z no pronunció palabra ,en su caso era algo realmente raro y no sé si por el silencio o el efecto del  bebedizo ,me dí cuenta    de qué era tiempo que no me sentía tan bien .Caminamos hasta  Santa Elena y  de retorno entramos  a una exposición de arquitectura con esos edificios inteligentes donde se asoman árboles por sus ventanas, como inmensos monstruos depredadores del verdor  y Z seguía en silencio,tampoco dijo mu cuando entramos a  la sala dedicada a Isozaki a quién adoraba, no quiso explicarme el porqué de esas ondulaciones y esos angulos tan, tan geométricos?.Yo se lo agradecí.

Acuario

Poco a poco  el efecto de la bomba se transmutó en una pequeña resaca que aspiraba humedad provocando un  fastidioso cólico, inequívoca señal  de un siniestro  cambio de circunstancias . Al salir de la exposición nos  sentamos  en una cafetería y Z comenzó su monólogo contenido por todas esas horas de mutismo rabioso.habló sin parar de la forma de pez veneciana derruida en su base cómo una galleta sumergida en el café con leche, de  la violencia del deambular de los turistas,  de  la vista de las ciudades desde una torre, el ocaso de la memoria a largo plazo etc etc. En el tren de regreso Z asaltó a sus vecinos pasajeros para desafiarlos con su endemoniada  recitación de los versos  del laureado poeta itálico.

Bassa friulana

Al llegar a Udine lo tenía  claro: yo sólo quería ver moverse el sol y las estrellas sin tanto verbo.Una semana después Z me dejó por dos montenegrinas y se lo agradecí. Emigré  a un pueblo de la bassa friulana para trabajar envasando  jugo de manzana biológico añadiéndole  algunas mímicas de un incierto ritual new age. Allí conocí al hombre polilla pero esa es otra historia.

Focce dell'Isonzo

Antes la palabra primavera estaba asociada a los dibujos animados donde  el protagonista animal descubría lo bello de la vida y sus congéneres se reproducían , tambien en los cuentos donde una muchacha descubría en ella  una  princesa latente . Pero ese dia en el que soñé  con   un satélite enloquecido, la primavera se volvió  sinónimo de pesadilla. Fué hace tiempo, mucho, cuando tenía 7 años, dos dias antes de que mi enfermedad se convirtiera en oficial,  de vida o diálisis; soñé con un gigantesco satélite  atestado de  turbinas  multicolores ,enloquecido  en  el firmamento se acercaba a poco a poco a la atmósfera terrestre. La atmósfera terrestre era mi casa y desde la ventana de mi cuarto lo observaba  cada vez más nítido, retorciéndose   como un insecto atrapado en una telaraña .  En el primer segundo antes del impacto mis pies se helaban, en el  siguiente   silencio,  los  hierros retorcidos se esparcían por todos lados  y el  marco de la ventana  volaba mientras un manto de flores recubría la escena de la devastación, yo ya no sentía nada, ni miedo ni asombro ni pies helados.

A  los dos dias me desperté con la cara hinchada y un dolor constante en las muñecas, mientras  mi mamá empacaba  la pijama para llevarme a la clínica , yo le decía que la culpa era   de las   lentejas y esos pedacitos de grasa que flotaban en la sopa  con sabor   a pezuña de vaca. Pero en el fondo lo sabía, el satélite  fuera de órbita había caído, la única esperanza era averiguar  si había vida entre las flores. El doctor antes de enviarme a la habitación    le dió  nombre a mi enfermedad : Glomerulonefritis aguda , todavia me imagino    al escuchar  este vocablo     un campo de flores, para mi   glomerulo sonaba a  flor tóxica, en realidad es una enfermedad de los riñones, una inflamación de sus glomerulos o redes de filtración.

Así que estuve  un mes junto a dos niñas en cuidados intensivos, mi compañera de la izquierda se llamaba Monica , el primer dia  de mi llegada se la pasó durmiendo y a la  derecha Magda, que no paraba de llorar por  una  fea herida  en  la parte baja del estómago, más tarde supe que era peritonitis.Ese primer dia escondí mi cara bajo la almohada y cuando Magda dejó de llorar le pregunté si tenía hambre, ella no me respondió, me quedé dormida esperando que al otro dia mi mamá me sacara de allí.

Pasaron los dias y mi mamá  no pudo salir conmigo de la clínica, en cambio un doctor con  sus dientes de barracuda me explicó  porqué razón no me iba a ir tan rapido , mis riñones no funcionaban  y lo más importante era ver cuando y como orinaba, las enfermeras me colocaron un catéter en el brazo y buscaron alguna cosa entre mis coyunturas. Todos los dias me tomaban la temperatura, todos  los dias comía algo parecido a un puré, a veces amarillo, verde o naranja, a veces tenía dolor de cabeza  y lloraba cuando terminaba el horario de visita. Magda no volvió a llorar,   juraba  que vivía en  un castillo, le gustaba el rosado  y contaba chistes todo el tiempo, cuando Monica no dormía  preguntaba por todo, qué cara tenía tal enfermera por la mañana, qué le gustaba comer a mi hermano, cómo era el uniforme del colegio de Magda , qué nos gustaba hacer los sabados por la tarde ,etc etc , cuando pienso en ella , no se porque la recuerdo en su cama sin cobijas.De la enfermedad de Monica no se hablaba, mi mamá en las visitas decía que le faltaba un poco de hierro. Con el tiempo me dí cuenta de que éramos tres niñas  esperando  la llegada de  las defensas, defensas como unas  robustas enfermeras armadas de desinfectantes, gasas , termómetros y jeringas, dentro del cuerpo.

Una tarde mi  papá  me regaló  el  juego de la  Estrella china y una colección de fotonovelas del  Santo “el enmascarado de plata” ,  regalo de  uno de sus clientes a quien le habían embargado  una bodega de revistas, 20 fascículos de la editorial Cinco  que olían a moho y a flores secas.La estrella china  se volvió  nuestro juego preferido hasta que poco a poco se fueron perdiendo las fichitas; con el Santo fué otra cosa, me enamoré de ese enmascarado  con la S en la frente, semiobeso de piernas peludas y reloj de plata en el brazo enfrentándo un sinnumero de rocambolescas historias : el santo  contra la cabeza asesina,  las momias de Guanajuato, el enigma Omega o la pérfida dama del bosque . Me encantaba ver la forma en que el santo atrapaba a los fascinerosos representantes del mal sin camisa, en calzoncillos y con tan solo el poder de no perder su máscara en el desenlace de cada historia. Antes de dormir, me encomendaba al Santo para que el satélite  desorbitado  no se fuera a aparecer frente a la ventana.

Los dias pasaron, entre  la toma de muestras matinales, la limpieza corporal debajo de esa pijama  de huérfana, las eternas filas burocráticas que mi familia hacía para manterme en la clínica  y el llamado constante a la orina, la esperanza de su  transparencia , su copiosa presencia  y  el  shshshshshshshshs como mantra por cada sentada   en el inodoro.Un día  a Magda se le secó por completo su herida dejándole una pequeña cicatriz como la sonrisa de una carita feliz ,  la vistieron  con una falda  marrón  , un saco de la pantera rosa y se fué. Monica y yo quedamos desamparadas, por la tarde cantábamos  susurrando   todo el repertorio  que nos habٕían enseñado en el colegio,canciones sobre  Maria, trigales, espiritus santos, resurrecciones y alabarés  hasta que a  Monica  se  le fueron quitando las ganas  y nuestra habitación se quedó en silencio, interrumpido de vez en cuando  por el pasar de las hojas  de las revistas del Santo y el andar y viene de las enfermeras.

Una noche me soñé  sentada en el inodoro azul  del baño de mi abuela, tratando de  orinar y  el llanero solitario   que me miraba  desde  la ducha ,   me  decia  :”piense en cascadas, rios, olas gigantes, sal de frutas ”, yo reía y al mismo tiempo  sentía un calor creciente desde la cintura para abajo,  como el llanero solitario quería quitarse la máscara, cerré los ojos con fuerza. Al otro dia las enfermeras me despertaron alborozadas, mi cuerpo descansaba sobre una  fria  mancha de orina, después de revisar, el doctor mostró sus dientes para decir que estaba curada  y aplaudió junto a las enfermeras  , yo sin entender me les uní y así estuvimos un rato aplaudiendo a la gran mancha de orina.

Nunca me gustó el llanero solitario pero como era enmascarado y tenía  un caballo llamado plata  ….vaya uno a saber las formas en que el Santo se puede presentar en los sueños, recursos tenia. Para mí, él me salvó, para los médicos, fueron los riñones los que se  cerraron frente a  la infección. Por muchos años no pude  tocar  ni oler las flores y la palabra primavera resultaba demasiado  lejana y florida para mi gusto. Un dia Monica no despertó pero eso yo no lo ví; un dia fuí al  octavo cumpleaños de Magda, no vivía en un castillo y sus amigas me  encerraron  en el baño.Al santo lo medio-olvidé con el tiempo . Pero eso si,  si pienso  en  la primavera  puedo decir acurrucada bajo el último abrazo del invierno  que  siempre espero  que sea  como el texto al  final de  cada  fascículo  inconcluso del Santo:”qué ocurrió después? Esta pregunta se hacen miles de lectores en estos momentos  esperando ansiosamente el desenlace de esta apasionante historia en nuestro próximo número, que por ningun motivo usted puede perderse.


A los catorce años di mi primer beso y sabía  a chicharrón. Yo tenía un amigo en el barrio , él leía mucho e intercambiábamos libros, me declaraba comunista y él capitalista a mucho orgullo, fué el primero en contarme sobre los Gulags y las atrocidades de las ratas comunistas, a mi no me importaba porque todo era un montaje de los cerdos imperialistas. Discutíamos horas y horas por las tardes. Su mamá cada quince minutos nos daba una gaseosa almibarada que ya  no existe con galletas Gloria , nos atragantábamos. El no salía  porque era asmático y le caían mal mis amigos del barrio, los divisaba desde la ventana de su cuarto piso y a cada uno le tenía su apodo. Por él leí Nabokov, Carson Mcullers, Salinger , Isaac Asimov y Andres Caicedo.

Una tarde  nos trabamos con un jarabe para el asma, todas las formas perdieron  sus contornos convirtiéndose en  manchas  coloradas, nos escurríamos por el tapete de su habitación, rodábamos como gusanos, de pronto él murmuró: estoy goteando y ahí no paramos de reír como locos, porque esa era la sensación exacta, como si estuviéramos goteando, nos tapábamos la boca y ría y ría y ría, como dos gotas a punto de reventar. Cuando entraba la mamá nos sentábamos en la cama de él y hacíamos como si estuviéramos contando las hojas de  un album al revés, luego ella salía y nos echábamos en el tapete , aún   mirando el techo y sus formas escondidas. El cogió mi mano, era calientica y suave, me gustó pero la solté como si tuviera corriente, acercó su nariz a mi cabello y sentía su respiración como una emisora mal sintonizada, se reía pasito pasito, pero luego  nos levantamos y nos quedamos viendo el atardecer como si saliera de nuestras cabezas, como una nube  de palabras en las caricaturas, una mentira compartida en silencio, hombro con hombro. Después botamos  papelitos por la ventana, mi amigo primero  escribía sobre ellos: deshojo las máscaras de mi cara,  ¿ quién se comió mis dientes? ¿ quién le quita el  jabón a  el jabón?, ella chupa patas de pollo, yo mollejas. Para nosotros algo más gracioso era imposible, una lluvia de papelitos  en medio de carcajadas, mientras una  nítida linea enladrillada  restaba del atardecer. No entiendo como pude  salir de su apartamento,  sé que  en la calle tenía ganas de arrastrarme, a un lado de la acera yo le hacía señas a mi amigo y él  con la lámpara me respondía desde su cuarto piso, moviéndola de una lado al otro, hasta que mi mamá agarró mi brazo y me llevó hasta la casa, quedé dormida de inmediato. Al otro día mi amigo estaba arrepentido, porque el jarabe era muy caro y su mamá lo había castigado  por haberlo botado, también decía que todo había sido  muy peligroso. Hincaba las uñas de su mano izquierda en su muñeca derecha. Desde entonces la incomodidad se parqueó  entre lo dos, empezaba a transpirar mas de la cuenta enfrente de él y el corazón me latía mas rápido, evitábamos rozarnos, ya no discutíamos como antes, mas bien nos quedábamos mirando con desafío, pero las palabras no llegaban.

El día de mi cumpleaños, me regaló un cubo de papel inflado y dentro de él un par de aretes con piedritas rosadas, el cubo de papel duró una semana, mi hermano lo aplastó en una de esas peleas que teníamos, tratando de recomponerlo, descubrí en uno de sus dobleces  que había algo escrito, se leía : te quiero. Traté de evitarlo por algunos días, hasta que me llamó y mi corazón iba a estallar cuando fuí a verlo,  cada intento de conversación era en vano ,no había nada que decir,el rspiraba con dificultad y yo mordía mis uñas. Antes de irme le comenté que el cubo de papel se había dañado pero que había leído algo en su doblez  y salí corriendo, como una loca, en el primer piso rodé por las escaleras y mi rodilla se inflamó.

En el edificio de mi amigo encontraron un feto arropado  en el jardín de la entrada, se veían  policías por todos lados y mi mamá no dejó asomarme, al otro día mi amigo me  llamó  por teléfono para contarme que el había visto quien dejó el feto, era  Graciela, tenía  nuestra edad y vivía en el segundo piso . Esa semana se supo, mi amigo imagino, lo contó todo, nadie se había dado cuenta del embarazo de Graciela, llegó del colegio y  expulsó el feto  en el baño, lo envolvió en  una manta y lo dejó en el jardín. No nos volvimos a hablar por un tiempo, hasta que reuní todo el coraje para ir a verlo y encontré su apartamento lleno de cajas, se iban a mudar, la mamá de él no quería vivir mas en ese barrio de cochambrosos, me regaló un libro de Konrad Lorenz y nos comimos nuestras últimas galletas en silencio, pasándolas con la gaseosa  que sabía a mertiolate. Se iban a ir en pocos  días, yo traté de abrazarlo pero se apartó con brusquedad. Bajé las escaleras atacada por un hipo que no me dejó llorar y el día de la mudanza mi hermano y yo los espiamos desde el parque del frente detrás de la balanza, no tuve ganas de despedirme, desaparecieron en un camión rojo. Destripé el libro de Lorenz sin encontrar un  mensaje escondido.

El sábado de la misma semana fui invitada a una fiesta de quince años, nos ofrecieron  un cóctel con algo de vodka , tomé bastante sin darme cuenta, un muchacho picoteado por el acné  y bastante tosco al que le llamaban la piña,  me invitó a bailar un merengue y  me le pegué demasiado, después de dos canciones salimos  al patio y trató de darme  un beso pero me negué, yo llevaba los aretes de piedritas rosadas, en  la incomodidad del rechazo pensé en mi amigo, en el doblez del cubo, en su mano caliente, el olor del jarabe  , su nariz en mi cabeza, el último rayo de sol, …. cerré  los ojos ,  le di un beso con lengua  a   la  piña y me  supo   a chicharrón.

 

Mis tias oían la canción de te agradezco señor una y otra vez, mientras lloraban, domingo soleado y te agradezco señor, te agradezco señor, dele que te dele, Roberto Carlos no se cansaba en su long, long play de vinyl, lo mismo que mis tías. En la casa de la abuela iban y venían, mis otros tíos, el abuelo, mi mamá, algunos allegados de la familia. El teléfono pasaba de mano en mano con nerviosímo. Mis tías y sus primas en el sofá de la sala, llore y cante, “por más que sufra, te agradezco, señor, por cada día, te agradezco señor, por la sonrisa, nuevaaaamente señor”….En la cocina la radio rebotaba la noticia.

Luego llegó mi papá y nos sacó a mi hermano y a mí al parque, nos señaló con el dedo hacía las montañas, justo al lado de Monserrate se veía un incendio, llamaradas, como la canción que yo cantaba y mi abuela decía que esa era para grandes: “en una llamarada se quemaron nuestras vidas, dejando la pavesas de aquel inmenso amor”. Mi hermano y yo mirábamos el cerro humear mientras mi papá nos contaba que el primo Guanerje, se había caído con todo y avión allí mismito. Un avión grande, de la línea Aerocondor, abrasado contra el cerro, sin sobrevivientes. Mi hermano se animó con la idea de tantos bomberos apagando el fuego, a mí solo miedo.

En ese instante la cara del primo Guanerje fue reemplazada por la de Roberto Carlos y nunca volví a recordar su rostro original. Era un piloto y muy diestro se comentaba, pero días después un rumor en la familia se propagó: Guanerje tenía una novia cerca a los cerros, tal vez Chapinero alto y antes de alejarse de la ciudad bajaba un poquito en su avión para saludarla desde las alturas del despegue, un pequeño vacío en el aire y para abajo, esta vez no pudo alcanzar altura y se estrelló contra el cerro junto a 70 personas más. Estaba enamorado el man decía un vecino , era la primera vez que escuchaba estas palabras, enamorarse, man; llamaradas, estrellón, Roberto Carlos, te agradezco señor. Mis tías parecían estar enamoradas del cantante brasileño Roberto Carlos y con la noticia de la muerte del primo se agarraron por toda una semana a su último éxito, lo que dicen, les valió la conversión paulatina a una secta cristiana.

En la caja negra encontraron evidencias irrefutables de la falla del piloto, mitad de mi familia fue a Barranquilla a las exéquias de lo poco que encontraron de Guanerje. La abuela quería llevarme, pero yo no quise porque desde ese momento le cogí un susto irracional a los aviones y al fuego. Tenía cinco años y desde entonces cuando querían que me quedara en la casa me amenazaban con ir a Paloquemao (la plaza de mercado) razón suficiente para desistir, imaginaba llamaradas y llamaradas en medio de mercancías y pelos chamuscados.

Un mes después subimos con mi familia al cerro del desastre, llevábamos flores. Encontramos partes del avión todavía, hierros retorcidos como dicen en las noticias, la tierra quemada, la escena dantesca de telas desparramadas, zapatos y papeles, olor a cal. Nos acompañaba la novia de Guanerje, a la que le brillaban los ojos pero parecía contenida como si estuviera a punto de estallar, tal vez en llanto , en risa o en llamas. Todos nos agarramos de la mano y rezamos el misterio doloroso, otra frase adjunta a la colección de palabras de ese año. Bajando del cerro me acerqué a la novia de Guanerje y le pregunté si había visto la barriga del avión antes de estrellarse y ellla hizo un gesto con el dedo como para indicar que no,luego se puso a llorar.!No la moleste carajo!, me susurró al oído mi mamá, pellizcándome en el brazo, yo también me eché a llorar. Me parecía que la novia de Guanerje era hermosa, pálida como blancanieves, con el pelo negrisímo y la boca roja. Enamorarse: misterio doloroso, barriga de avión, pelo negro, boca roja, maletas estalladas, Paloquemao, te agradezco señor.

¿ un día de estos te vas a enamorar? Me preguntaban donde mi abuela, los tios y las tias un poco perversos porque sabían que yo me encerraba en el baño, y no salía,hasta que amenazaban con montarme en un avión, o llevarme a Paloquemao, todos reían y enfurecida le daba patadas a las macetas de las plantas al salir. Por aquel entonces las tías ya cantaban Abril en primavera.

 

 

 


Mi muy recordada mamasota , hace poco leí una cita, mas o menos era algo así como que el pasado es un país extranjero, allí se hacen las cosas de otro modo, muchas veces me veo ahorrando para comprar el pasaje e irme pa allá pero algo no anda bien con la visa y no puedo ir, entonces sueño que estoy allí, que vago en sus calles cada vez mas bonitas, sin embargo para mí es un país en el que la imagen se superpone a lo pasado y yo ya no sé que es qué . Espero que estés bien. Fuimos a un festival de cine, de terror, la última película era china y a la 1 de la mañana, decidimos quedarnos, decían que era una película Cult como le llaman aquí a las películas que marcan tendencia, así que la curiosidad era mas grande que el sueño, recuerda que en esta ciudad es difícil que pasen estas cosas aparte del aterrador menos 10 bajo cero. El teatro olía a restaurante chino, lumpias, envueltos primaveras, eggrolls, la mayoría de los chinos de la región se encontraban allí y pues no sobra decir que casi todos trabajan en restaurantes, así que había un ambiente de salsa agridulce que medio molestaba. En la primera escena Ichi, ( el protagonista) se masturba mientras violan ferozmente a una mujer , mi novia ya comenzaba a decir, ay pero ayayayy, luego sobre lo blanco de lo eyaculado salían los créditos iniciales de la película. De ahí en adelante, carne que explota, órganos que van a dar contra la pantalla, este Ichi que se emputaba y pum todo el mundo pa su mierda, vueltos chicuca con la fuerza de su mente y no se entendía nada. La música del putas pero uno sin poder agarrarse a un personaje bueno y solidarizarse con este pa que le dieran chumbimba al guevón de Ichi y al malo de la película, porque había un malo, era un mono con ojos rasgados que me recordaba al tacho, imagínatelo igualitico, pero oxigenado, este mono era dañado, dañadísimo tanto que no tenía problemas en rajarse su propia cara y en una escena fritaba calamares, chas chas mientras tenían colgado de la piel a un tipo, un japonés, ensartado a unos ganchos tenaces y bien curvos y el tipo grite y grite. El mono fresco fritando los calamares: ¡a ver, so guevon, donde esta el jefe? le preguntaba y de un momento a otro cogió el sartén y echó lo que había allí adentro con aceitico y todo en la espalda del pobre man y este chille como una bestia, todo chirriaba en esa escena. De pronto veo que también mi novia chillaba e intentaba pararse, yo no se mamita, en ese momento me dieron ganas de seguir viendo esa atrocidad y no fijarme en el aterre de ella. Así que se levantó como mareada y yo nada, yo quería seguir viendo como se le achicharraba la piel a ese japonés, haciéndome el loco, no me moví ni un poquito, cuando escuché un pam!. Y te lo confieso mamita, solo a ti puedo decirte esas cosas, yo sentí que era mi novia que se había dado de jeta contra la puerta de salida y estaba ahí tendida sobre el tapete rojo del teatro entre las sillas y el olor a chino, yo sin inmutarme. Hasta que me dio por pararme después de quince minutos, porque ya la película estaba de un pasado subidísmo y vi a mi novia echada contra la pared, mas pálida que los pedazos de muñecos que iba dejando el Ichi y el mono tacho. La levanté y salimos al corredor, ella tambaleaba y mientras llegábamos a una silla, me contó que se había desmayado, dándose contra el suelo, que nadie se levantó para ayudarla, los malparidos. Que sacó toda la fuerza de donde pudo y se paró pero tuvo la mala suerte de mirar la pantalla y en ese momento el mono dañado le estaba quitando un pirsing con su manita de seda a una vieja, dejándole la lengua literalmente biforcuta, como dicen aquí, y de nuevo mi novia se fue pal suelo de la impresión pero tuvo a bien ver de arrastrarse hacía la pared y así que yo no la pisara cuando iba saliendo en medio de esa oscuridad. Cosita, me di cuenta mientras la miraba, con esa carita toda angelical y con esa palidez toda tierna, que yo ya no la quería, que me valía huevo y sentía mi corazón como si fuera de trapo, bizcocho. Entro a una película de terror, salgo con que ya no quiero a mi novia y ella con un chichón en la cabeza, que mas susto que ese!. Y mientras ella hablaba y yo la miraba como si se estuviera descoloriendo, destiñiendo con una culpa ni la hijueputa por no haberla ayudado, pero igual, me valió huevo, te repito; otras personas salían pálidas del teatro, y alcanzamos a ver a un señor en cuatro patas dirigiéndose al corredor. Que película más áspera. Mi novia tomando agua y yo mirando a los que salían de allí y en ese momento llegó una ambulancia y se llevó a una señora, entonces me dije, esto es momentáneo hermano, es una jodida película y a mi novia la voy seguir queriendo, esto es pasajero que va. Y nos fuimos pa la casa como a las dos de la mañana, pero al otro día me levanté y sentía lo mismo, mirándole su chichoncito y su sonrisa, nada, nada, nada. Y ahora qué mamacita?, ahora si que estoy en la mierda porque como voy a explicar este sentimiento, mi novia esta bien, ningún problema, ningún fastidio pero paila, ya no la quiero, vaya saber uno que fue. Pues cogí una gripa impresionante y ahora estoy enfermo, no puedo ni hablar, llevo una semana así, quiera dios que todo sea como parte del malestar. No sé que hacer. Mientras tanto te pienso por allá en ese país que me niega la visa, con imágenes que se interponen a lo feliz que fuimos alguna vez, yo soy sincero contigo porque ya no me queda otra opción bizcocho mío, tu lo sabes….. pero siempre en mi corazón, que es de carne y sangre para ti y no de trapo. Escríbeme!!!!!!!!