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Obey.  Big Brother City on metal

Obey. Big Brother City on metal

Este fin de semana mi bicicleta desapareció, la cadena cercenada sobre el pavé  no dejaba dudas al respecto, se la robaron, así de simple. Pasa, hasta en la relativa tranquilidad de Bruselas, pasa que un dia si te descuidas y dejas tu bicicleta bajo la luz de la luna alguien la puede hacer suya con un gran  alicate  o alguna llave maestra .No es la primera vez , de pronto no será la última pero esta vez me quedé sin aire para blasfemar e insultar al vacío sin interrupción por la afrenta recibida y todo lo que implica no tener bicicleta , la culpa por el enésimo descuido , la rabia que al final genera más rabia e impotencia.

En ese estado llamé a una amiga a Colombia, para felicitarla por su cumpleaños para aliviarme  solo por el hecho de escuchar su voz entrañable y sobre todo su risa. Desde el otro lado de la línea y del charco siento que mi amiga no esta bien, su voz suena apagada yo le comento   para animarla que estoy en un lugar irreal, lo que es verdad, el antiguo locutorio que solía visitar ya no lo és, de él  queda un supermercado y en  el medio una columna al que se fija  un teléfono gris  y debajo un directorio ( hace  tiempos que no veo un directorio)  como si fuera un sueño con todos los elementos traspuestos con una muchacha paquistaní  que a punta  de extraños gestos  me invita a llamar y mientras marco  observo el  afiche de una inmensa mosquea, madre nodriza  de un lejano planeta y los vecinos   que pasan  a mi alrededor como sombras  para hacer  las compras de último minuto un domingo por la tarde.

Ella sonríe un poco pero me dice que le duele el corazón y se siente por enésima vez impotente, a un amigo suyo lo mataron por resistirse al  robo de  su laptop y en un instante  delante de sus amigos, frente a su universidad , en la mesa de una cafetería  a las ocho de la noche  recibió un tiro a quemarropa en el cuello, allí se detuvo la maravilla de sus  23 años  con  un tiro rastrero , asesinos que tal vez jamás caerán bajo el  improbable yugo de  una  justicia que presenta visos de quimera  en aquellas tierras donde la pasión es una marca registrada. A mi amiga le duele  entre otras cosas, que se justifique la resistencia como el detonante de una acción tan infame como un asesinato, como ya lo he escrito en este blog, en mi país se busca una razón para justificar un acto vil: dar papaya, por algo será, no oponer resistencia etc, etc.La anécdota de mi bicicleta se disuelve en el  ácido acumulado de tantas infamias, no sé que decir, recuerdo  una foto, El rostro de Andres,  sus manos, un chaleco de lana y su expresión que recoge el sol vespertino de la altiplanicie asomado  por una ventana.

Malditas armas, maldita indiferencia, maldita impunidad, maldito olvido, maldita violencia, mi amiga y yo repetimos estas palabras como si fuera , un himno que conocemos desde nuestra infancia.

No  quiero unirme a la eterna retahíla, contra la seguridad democrática de Uribe o la mala gestión del alcalde de turno en Bogotá,que se repiten una y otra vez como un mantra que lleva a un triste vacio, lo mismo que de aquellos que la ensalzan, hoy no .

No se me ocurre nada, solo esto:

Ese mismo dia me contaron sobre un cantautor belga llamado Julos Beaucarne a su esposa la mató un desequilibrado  un dia como este y en la primera noche de su duelo , escribió esta carta ( pido excusas por el abuso de la  traducción de quien todavia no domina la lengua francesa)

Mi Loulou partió hacia el país que reside  detrás de la escena. Un hombre  le asestó nueve puñaladas en su dulce piel. Es la sociedad que está enferma, tenemos que restaurarla   desde el aplomo y   el equlibro,  hacia el amor y la persuasión.Es  la historia de  nuestro  pequeño amor, interrumpido  en el umbral de sus 33 años. No perdamos el coraje, ni ustedes ni yo . Voy a continuar mi vida y  mis viajes  con una carga más en  la espalda y con  nuestros dos amados tan  parecidos   a ella.Sin exigirles, les pido  amar  más que  nunca a aquellos que les sean  mas queridos. El mundo es una triste miscelánea, los corazones puros se deben juntar para embellecerla,  hay que  reforestar el alma humana . Seguiré  sobre el puente, seguiré siendo un jardinero , cultivaré mis plantas de lenguaje. A través de mis dires, encontrarán a mi amada, no hay nada verdadero que el amor y  la amistad. Ahora estoy  muy lejos en el fondo de una cesta de tristezas;  dicen  que cada uno debe comerse un saco de carbón para llegar  al paraíso; Ah, como amaría que hubiera un paraíso, que dulces que serían los reencuentros….En la espera,  a ustedes mis amigos de aquí abajo , frente a lo que me ha pasado yo tomo la libertad , yo que  soy sino un histrión, un pisa –tablas, un actor  quien hace sueños con el viento, tomo la libertad de escribirles  para decirles, aquello que pienso ahora: yo pienso con todas mis fuerzas que nos tenemos que amar  allá de todo  orden y medida

Julos. Noche del 2 al tres de febrero.

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Donada por Alberto Ospina (más o menos es de 1935-1940 según él)

Donada por Alberto Ospina (más o menos es de 1935-1940 según él)

Via siendoriosucio

Hace unos días finalizó el Carnaval de Riosucio (Caldas), el “Carnaval del Diablo”, el último día se despide con el entierro del calabazo, el símbolo del mestizaje y la conexión con los elementos mágicos de la tierra.Un lento cortejo de adoloridos matachines acompañan al diablo a su morada final, el fuego.Ese dia ,el último de dos semanas de rumba y ritos, los endiablados compungidos se comprometen al reencuentro dentro de dos años, entre chirimias,máscaras y palabras  con la valentía de un guayabo bien merecido.

Dicen que este año el diablo no gustó, tenía aspecto de gato y una pelambre cubría algunas partes del cuerpo. No le dieron el indulto y lo quemaron con todo y cachos.Sin embargo el diablo es el diablo, el oficiante de la fiesta, de la mezcla, la concertación y la alegria.Nada de cosas malas, como dicen los habitantes de este pueblo enclavado  en lo profundo de la cordillera central colombiana.

El diablo en Riosucio es transgresión, cada dos años el pueblo de Riosucio se prepara para la resurrección de este sacerdote de la rumba, con su calabazo y la proclama del via libre a los dias de carnaval.Los matachines y las cuadrillas, recorren el pueblo demarcado por dos plazas y sus respectivas iglesias principales.Transgresion en  una zona bastante conservadora, al límite de varias culturas y en constante tensión, sin embargo el diablo endiabla a casi todos los presentes, más los migrantes que vuelven a su terruño para celebrar la palabra encuentro.Carnaval donde la palabra pasa de casa en casa  en maratónicas proclamas  y canciones,infatigables las cuadrillas y los matachines en sus ires y venires acompañados del guarapo y el aguardiente,aquello que no se dice, se despierta con la chispa de la endiablada.

Hace dos años tuve la oportunidad de estar allí y recuerdo que estaba cerca de quién en ese momento fué la voz del diablo el dia de la proclama inicial, una gran máscarero y personaje entrañable de Riosucio, Chory. El último día de carnaval Chory le siguío la senda al Diablo y se fué,espero yo, a un carnaval eterno como a él le gustaba. Un toro lo embistió en la corraleja. El dia del entierro  del diablo fué muy sentido tanto que a la diabla la quemaron en la misma plaza y hubo una trifulca entre la atribulación de los Riosuceños. Un día de sentimiento intensos y contradictorios.No olvidaré la mirada de chory ,sus máscaras , las vastedad de su conocimiento carnavalero y su amabilidad. Lo mismo que el aire meláncolico de sus últimos días en medio de la fiesta.Cómo cada bienio el diablo resucita y con él sus grandes matachines que alimentan el espíritu del todo es posible.

En agosto de 1992 cuando la canícula se acercaba a su fin, emprendí un viaje a pie a tra vés del condado de Suffolk, al este de Inglaterra con la esperanza de poder huir del vacío que se estaba propagando en mí después de haber concluido un trabajo importante. esta esperanza se cumplió hasta cierto punto, ya que raras veces me he sentido tan independiente como entonces,caminando horas y dias enteros por las comarcas, en parte pobladas sólo escasamente,junto a la orilla del mar. Por otra parte, sin embargo ahora me parece como si la antigua creencia de que determinadas enfermedades del espíritu y del cuerpo, arraigan en nosotros bajo el signo de Sirio, preferentemente tuviese justificación. en cualquier caso en la época posterior me tuvo ocupado tanto el recuerdo de la bella libertad de movimiento como tambien aquel del horror paralizante que varias veces me había asaltado contemplando las huellas de la destrucción, que, incluso en esta remota comarca,retrocedían a un pasado remoto. Tal vez este era el motivo por el que, justo en el mismo día, un año despues del comienzo de mi viaje, fuí ingresado en un estado próximo a la inmovilidad absoluta; en el hospital de Norwich, la capital de la provincia donde despues, al menos de pensamiento, comencé a escribir estas páginas. Aún recuerdo con exactitud cómo justo después de que me ingresaran, en mi habitación del octavo piso del hospital, estuve sometido a la idea de que las distancias de Suffolk que había recorrido el verano pasado,se habían contraido definitivamente en un unico punto ciego y sordo. De hecho, desde mi postración, no podía verse del mundo más que el trozo de cielo incoloro en el marco de la ventana.

Los anillos de Saturno.(primer párrafo). W.G. Sebald