Yo tenía un novio, Z. Proyeccionista oriundo de una isla croata, piénsese en cirílico , pronúnciese gutural y con un dejo de rabia :Krk. Z por ejemplo, me explicó de qué tipo era el descuido cuando las películas a veces se quemaban  en la pantalla grande.

Trieste

En fin, este novio Z, me hizo viajar 30 horas hasta Pola y de allí nos trasladamos a Trieste, la ciudad que tres veces se ha gestado. La primera vez que ví Trieste fué dentro de un pullman repleto de eslavos aprovisionados con grandes bolsas de plástico en las manos , al pasar por el centro vimos un tranvía azul volcado y de sus entrañas escapaban azorados unos cuántos ancianos entre los vidrios molidos de las ventanillas. Me dió un ataque de risa que contagió al resto de los ocupantes del pullman, reíamos cómo si esa eventualidad nos hiciera un poco más fuertes ante nuestra condición de migrantes o porque simplemente era muy gracioso ver una cantidad de viejos saliendo de un vehículo vetusto y despatarrado en medio de esa hermética ciudad…o que se yo. Al bajar del automotor la risa se cortó por el viento gélido que limaba a la ciudad.

Trieste.Mollo

En Trieste vivímos de aquí para allá entre ex ingenieros en ese entonces hábiles camareros de excelsos cafés y ex biólogos marinos traficantes de productos apícolas.

Vespa.Sistiana

Los domingos salíamos a caminar hasta Barcola, un sinfín de mujeres con sus abrigos de piel y rostros naranjas invadían cada ángulo del centro histórico como pac man o zombies hambrientos de nuestra ilegalidad. Z se había aprendido de memoria los 34 cantos del infierno dantesco, en su lengua original mientras yo miraba aterrada ese mar-lago turquesa entre ráfagas del más profundo frío. Z también hablaba de guerras, de perversas bombas que al caer a tierra se fragmentaban en pequeñas esferas y solo se desactivaban hasta incrustarse en la carne humana. Z sólo tomaba leche,no fumaba y hacía 60 lagartijas matutinas.

Teatro romano. Trieste

A veces íbamos a la iglesia serbio-ortodoxa, allí nos quedábamos absortos  observando la parsimonia del ritual , también búscabamos contactos para trabajar y solo dábamos con tristes noticias, cero perspectiva laboral. Estábamos sentados en la banca de la piazza Verdi y  Z recitaba parte del noveno canto de la Divina Comedia : o voi ch’ avete li ‘intelletti sani, mirate la dottrina che s’ asconde sotto ‘l velame de li versi strani... Cuando una anciana de trenzas blancas pasó frente a nosotros empujando un cochecito con dos muñecos de plástico en su interior, ese día decidimos irnos a probar suerte en Udine.

Iglesia serbo-ortodoxa. Trieste

Udine , pequeña ciudad perdida entre las montañas prealpinas y el rio Tagliamento .Ubicada en una inhóspita región ( Friuli) a la que algunos le llaman el pisciatoio ( orinal) de Italia, por allí han pasado desde los celtas hasta los cosacos y desde hace siglos desconfian de lo inusual y de quién no pueda modular su lengua de tierra y mestizajes encubiertos.

Tagliamento.Ud

Z encontró un trabajo cómo proyeccionista en la sala del “ferrocarril”, allí aprendí el italiano mientras veíamos el revés de las películas.

Visionario.Udine

Luego me ofrecieron un trabajo lavando baños en un edificio de impuestos municipales, trabajaba cuatro horas al día junto a tres dominicanas. Cada día oscilaba entre los chistes procaces de las dominicanas, el arroz con guandul de los viernes que una de ellas preparaba y los oficinistas y sus blasfemias variopintas exportadas desde lo más pronfundo del campo friulano ;dios tomaba forma de perro, brigante,cerdo etc, un repertorio de profanos calificativos, el resultado de la vida dura de antiguos ancestros con pala  y  azadón.

Udine

La vida seguía sobre las ruedas del carrito de limpieza y las de un viejo proyector  y yo callada, riéndome del drama queen de mis compañeras y refugíandome en su generosidad, escuchando una y otra vez  los cantos memorizados por Z  cómo  si fuera una  rockola,  noches en torno a  una jarra de leche descremada y un paquete de Drum.

Attimis. Ud

A veces los lunes, nos escapábamos a Venecia  a dos horas  de Udine.Recuerdo la última vez que estuvimos allí, ambos nerviosos,  olvidamos  nuestro almuerzo en el tren.En Venecia como ya se sabe para los que no tienen  suficiente plata, búscar comida decente es como vagar en uno de esos círculos del infierno, cómo sumergirse  en el pantano del Estigia , deteriora el alma y el carácter se espesa como  un caldo  de ácido y cólera .

Venecia

Así que por mi cuenta decidí emborracharme y no insistir en sólidos, Z me acompañó de mala gana donde el bombarolo, el tipo del negocito  en el Campo de la Lana quién  preparaba de mala leche, cócteles al azar con lo que tenía en el puesto, un chorro  de esto y aquello hasta desbordar el vaso. Con una bomba era   suficiente para perder las coordenadas. Durante horas Z no pronunció palabra ,en su caso era algo realmente raro y no sé si por el silencio o el efecto del  bebedizo ,me dí cuenta    de qué era tiempo que no me sentía tan bien .Caminamos hasta  Santa Elena y  de retorno entramos  a una exposición de arquitectura con esos edificios inteligentes donde se asoman árboles por sus ventanas, como inmensos monstruos depredadores del verdor  y Z seguía en silencio,tampoco dijo mu cuando entramos a  la sala dedicada a Isozaki a quién adoraba, no quiso explicarme el porqué de esas ondulaciones y esos angulos tan, tan geométricos?.Yo se lo agradecí.

Acuario

Poco a poco  el efecto de la bomba se transmutó en una pequeña resaca que aspiraba humedad provocando un  fastidioso cólico, inequívoca señal  de un siniestro  cambio de circunstancias . Al salir de la exposición nos  sentamos  en una cafetería y Z comenzó su monólogo contenido por todas esas horas de mutismo rabioso.habló sin parar de la forma de pez veneciana derruida en su base cómo una galleta sumergida en el café con leche, de  la violencia del deambular de los turistas,  de  la vista de las ciudades desde una torre, el ocaso de la memoria a largo plazo etc etc. En el tren de regreso Z asaltó a sus vecinos pasajeros para desafiarlos con su endemoniada  recitación de los versos  del laureado poeta itálico.

Bassa friulana

Al llegar a Udine lo tenía  claro: yo sólo quería ver moverse el sol y las estrellas sin tanto verbo.Una semana después Z me dejó por dos montenegrinas y se lo agradecí. Emigré  a un pueblo de la bassa friulana para trabajar envasando  jugo de manzana biológico añadiéndole  algunas mímicas de un incierto ritual new age. Allí conocí al hombre polilla pero esa es otra historia.

Focce dell'Isonzo

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