Antes la palabra primavera estaba asociada a los dibujos animados donde  el protagonista animal descubría lo bello de la vida y sus congéneres se reproducían , tambien en los cuentos donde una muchacha descubría en ella  una  princesa latente . Pero ese dia en el que soñé  con   un satélite enloquecido, la primavera se volvió  sinónimo de pesadilla. Fué hace tiempo, mucho, cuando tenía 7 años, dos dias antes de que mi enfermedad se convirtiera en oficial,  de vida o diálisis; soñé con un gigantesco satélite  atestado de  turbinas  multicolores ,enloquecido  en  el firmamento se acercaba a poco a poco a la atmósfera terrestre. La atmósfera terrestre era mi casa y desde la ventana de mi cuarto lo observaba  cada vez más nítido, retorciéndose   como un insecto atrapado en una telaraña .  En el primer segundo antes del impacto mis pies se helaban, en el  siguiente   silencio,  los  hierros retorcidos se esparcían por todos lados  y el  marco de la ventana  volaba mientras un manto de flores recubría la escena de la devastación, yo ya no sentía nada, ni miedo ni asombro ni pies helados.

A  los dos dias me desperté con la cara hinchada y un dolor constante en las muñecas, mientras  mi mamá empacaba  la pijama para llevarme a la clínica , yo le decía que la culpa era   de las   lentejas y esos pedacitos de grasa que flotaban en la sopa  con sabor   a pezuña de vaca. Pero en el fondo lo sabía, el satélite  fuera de órbita había caído, la única esperanza era averiguar  si había vida entre las flores. El doctor antes de enviarme a la habitación    le dió  nombre a mi enfermedad : Glomerulonefritis aguda , todavia me imagino    al escuchar  este vocablo     un campo de flores, para mi   glomerulo sonaba a  flor tóxica, en realidad es una enfermedad de los riñones, una inflamación de sus glomerulos o redes de filtración.

Así que estuve  un mes junto a dos niñas en cuidados intensivos, mi compañera de la izquierda se llamaba Monica , el primer dia  de mi llegada se la pasó durmiendo y a la  derecha Magda, que no paraba de llorar por  una  fea herida  en  la parte baja del estómago, más tarde supe que era peritonitis.Ese primer dia escondí mi cara bajo la almohada y cuando Magda dejó de llorar le pregunté si tenía hambre, ella no me respondió, me quedé dormida esperando que al otro dia mi mamá me sacara de allí.

Pasaron los dias y mi mamá  no pudo salir conmigo de la clínica, en cambio un doctor con  sus dientes de barracuda me explicó  porqué razón no me iba a ir tan rapido , mis riñones no funcionaban  y lo más importante era ver cuando y como orinaba, las enfermeras me colocaron un catéter en el brazo y buscaron alguna cosa entre mis coyunturas. Todos los dias me tomaban la temperatura, todos  los dias comía algo parecido a un puré, a veces amarillo, verde o naranja, a veces tenía dolor de cabeza  y lloraba cuando terminaba el horario de visita. Magda no volvió a llorar,   juraba  que vivía en  un castillo, le gustaba el rosado  y contaba chistes todo el tiempo, cuando Monica no dormía  preguntaba por todo, qué cara tenía tal enfermera por la mañana, qué le gustaba comer a mi hermano, cómo era el uniforme del colegio de Magda , qué nos gustaba hacer los sabados por la tarde ,etc etc , cuando pienso en ella , no se porque la recuerdo en su cama sin cobijas.De la enfermedad de Monica no se hablaba, mi mamá en las visitas decía que le faltaba un poco de hierro. Con el tiempo me dí cuenta de que éramos tres niñas  esperando  la llegada de  las defensas, defensas como unas  robustas enfermeras armadas de desinfectantes, gasas , termómetros y jeringas, dentro del cuerpo.

Una tarde mi  papá  me regaló  el  juego de la  Estrella china y una colección de fotonovelas del  Santo “el enmascarado de plata” ,  regalo de  uno de sus clientes a quien le habían embargado  una bodega de revistas, 20 fascículos de la editorial Cinco  que olían a moho y a flores secas.La estrella china  se volvió  nuestro juego preferido hasta que poco a poco se fueron perdiendo las fichitas; con el Santo fué otra cosa, me enamoré de ese enmascarado  con la S en la frente, semiobeso de piernas peludas y reloj de plata en el brazo enfrentándo un sinnumero de rocambolescas historias : el santo  contra la cabeza asesina,  las momias de Guanajuato, el enigma Omega o la pérfida dama del bosque . Me encantaba ver la forma en que el santo atrapaba a los fascinerosos representantes del mal sin camisa, en calzoncillos y con tan solo el poder de no perder su máscara en el desenlace de cada historia. Antes de dormir, me encomendaba al Santo para que el satélite  desorbitado  no se fuera a aparecer frente a la ventana.

Los dias pasaron, entre  la toma de muestras matinales, la limpieza corporal debajo de esa pijama  de huérfana, las eternas filas burocráticas que mi familia hacía para manterme en la clínica  y el llamado constante a la orina, la esperanza de su  transparencia , su copiosa presencia  y  el  shshshshshshshshs como mantra por cada sentada   en el inodoro.Un día  a Magda se le secó por completo su herida dejándole una pequeña cicatriz como la sonrisa de una carita feliz ,  la vistieron  con una falda  marrón  , un saco de la pantera rosa y se fué. Monica y yo quedamos desamparadas, por la tarde cantábamos  susurrando   todo el repertorio  que nos habٕían enseñado en el colegio,canciones sobre  Maria, trigales, espiritus santos, resurrecciones y alabarés  hasta que a  Monica  se  le fueron quitando las ganas  y nuestra habitación se quedó en silencio, interrumpido de vez en cuando  por el pasar de las hojas  de las revistas del Santo y el andar y viene de las enfermeras.

Una noche me soñé  sentada en el inodoro azul  del baño de mi abuela, tratando de  orinar y  el llanero solitario   que me miraba  desde  la ducha ,   me  decia  :”piense en cascadas, rios, olas gigantes, sal de frutas ”, yo reía y al mismo tiempo  sentía un calor creciente desde la cintura para abajo,  como el llanero solitario quería quitarse la máscara, cerré los ojos con fuerza. Al otro dia las enfermeras me despertaron alborozadas, mi cuerpo descansaba sobre una  fria  mancha de orina, después de revisar, el doctor mostró sus dientes para decir que estaba curada  y aplaudió junto a las enfermeras  , yo sin entender me les uní y así estuvimos un rato aplaudiendo a la gran mancha de orina.

Nunca me gustó el llanero solitario pero como era enmascarado y tenía  un caballo llamado plata  ….vaya uno a saber las formas en que el Santo se puede presentar en los sueños, recursos tenia. Para mí, él me salvó, para los médicos, fueron los riñones los que se  cerraron frente a  la infección. Por muchos años no pude  tocar  ni oler las flores y la palabra primavera resultaba demasiado  lejana y florida para mi gusto. Un dia Monica no despertó pero eso yo no lo ví; un dia fuí al  octavo cumpleaños de Magda, no vivía en un castillo y sus amigas me  encerraron  en el baño.Al santo lo medio-olvidé con el tiempo . Pero eso si,  si pienso  en  la primavera  puedo decir acurrucada bajo el último abrazo del invierno  que  siempre espero  que sea  como el texto al  final de  cada  fascículo  inconcluso del Santo:”qué ocurrió después? Esta pregunta se hacen miles de lectores en estos momentos  esperando ansiosamente el desenlace de esta apasionante historia en nuestro próximo número, que por ningun motivo usted puede perderse.

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