Marina Abramovic es una mariposa de metal,improbable,extrema y sutíl al mismo tiempo. Ella se hace llamar la abuela del performance, es dulce y sonríe con frecuencia , aunque ha vivido de su cuerpo llevándolo a situaciones de peligro y de intenso dolor, la denominación de abuela parece una ironía, Marina no tiene edad.Les guste o no, el performance, Marina es un hito en esta rama,todas las referencias performativas sobre el cuerpo conducen a ella, esta mujer de Belgrado de padres partisanos quien desde hace mucho tiempo es una occidental de todas partes, ha sido la encarnación de la consigna de Piero Manzoni quien decia que no le interesaba si su arte era bello o feo sino verdadero. Para Marina el arte es un interrogatorio continuo,cuestionar la belleza,zarandearla,disturbarla, acosarla;el proceso en últimas es el momento mas importante de su obra, la puesta en escena final son solo cenizas, como diría Yves Klein. Es violento, solo una banal postura?, el inicio de una corrupción que no tiene fin en el arte?, un acto circense? paja y mas paja? de Marina lo que quieran, no necesita defenderse.
Mi interés es otro, escribir sobre caminantes y en este caso Marina Abramovic y su compañero de entonces, Ulay ( Frank Uwe Laysiepen) en 1988 despues de 12 años de convivencia artística y sentimental decidieron romper este lazo, liberar sus identidades sociales y sexuales, para ello ritualizaron el proceso de la separación, caminaron mas de 2000 kilometros a través de la muralla china. Ulay vestido de azul simbolizando el agua, comenzó su caminata desde el desierto de Gobi y Marina vestida de rojo como el fuego, inició su marcha en las costas del mar Amarillo. Caminaron 90 dias por separado hasta encontrarse en la mitad de la gran muralla, Er Lan chang, provincia de Shaanxi el 27 de Junio de ese mismo año. Todo esto se puede ver en un documental de 65 minutos llamado The lovers, the Great Wall Walk: Ulay en el momento del reencuentro ondea una bandera blanca y Marina desde lo alto lleva una bandera roja en la mano, bajo acordes de un aria de opera, se van acercando uno al otro, la imagen se funde en un abrazo, de reencuentro y despedida al mismo tiempo. Hay una leyenda sobre la muralla, dicen que es la espina dorsal de un dragon que fué atrapado y enterrado en la tierra, según Marina, mientras caminaba sintió puntos de energia en su columna como los de la acupuntura, energía que a posteriori le sirvio para resistir y profundizar sus siguientes performances, aprendió a conocer su cuerpo, en el desgaste fisico y mental. Dicen que Marina entró en una profunda crisis después de esta marcha, su centro artistico y emocional giraba alrededor de Ulay y es el único performance donde ella admite que estuvo a punto de perder la cabeza. Ulay siguió con su obra artística:polaroids, mapeo y nomadismo,Marina encontró una identidad individual y forjó su carrera como una de las mas grandes performistas de estos tiempos.
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