Los Luna Parks son un poco pegachentos, a lo lejos ya huelen a caramelo industrial,papitas fritas y dulces de colores imposibles. Se respira un aire de mareo estallado en luces de neón, rios interminables de núcleos familiares dando vueltas en toda clase de elementos;ladrones que esperan su ocasión,las parejas que aprovechan el miedo para acercarse con los pies en el aire o en la oscuridad de una casa encantada, con olor a moho y gusto metálico en los besos,grupos de jovencitos ensayando los efectos de una sustancia alucinógena . Los trabajadores del Luna Park, un poco zombies, habitantes de un mundo paralelo de bisagras, del armar y desarmar, la sonrisa irónica entre gritos desgarradores y entusiastas del último interruptor en off. Lo popular traducido en el mismo recuerdo de siempre y nunca revisitado, con la excepcion de estar girando al ritmo del tecktonic o el reggaeton, en las mismas tacitas en el que tus antepasados aceptaron o negaron dar vueltas sobre si mismos al ritmo de los catorce cañonazos del momento.Nos damos cuenta que el tiempo pasa, cuando haz repetido varias veces que eso ya lo hiciste alguna vez o muchas ,que ni loco te dejarías meter en una caja,cabina,carroza,silla,canasta, para que te den vueltas y salir con el estómago en la cabeza y una naúsea infinita, cuando nos sorprendemos por la inmensa expectativa de los niños en las filas, sin filtros, sin desencanto, abiertos a la sensación a secas sin asomo de intéres por los efectos colaterales, divertidos del temor de sus padres, héroes de la epifanía del vértigo y del saludo con la mano a la distancia en la primera curva. Y en un arranque de desafio contigo mismo, te embarcas en la atraccion mas despiadada de todas según tus cálculos: el eclipse, el tornado, revolucion , el huracan o el air max, cambias el dinero por tiquetes, billetes que podrian invertirse mejor en unas pacíficas cervezas con los dos pies a tierra, tratas de ahogar el pensamiento constante de que una feria es un lugar donde siempre hace falta un tornillo y mientras el ayudante te engancha a una silla percudida, te repites mil veces que es mas peligroso andar en un auto a 150 por hora en una autopista que volando de cabeza abajo en medio de estridencias sonoras y visuales. Y entonces escarbas dentro de la memoria,búscas a ese niño lleno de expectativas, pero no lo sintonizas con precision, te sientes abandonado y cuando estas descendiendo entre el viento y la velocidad tan tenaz, pegas un grito que se mezcla al de los otros y ya no queda ningún pensamiento, estas desplazándote entre el miedo y la diversión, de jeta contra el planeta sin concesiones.Cuando te bajas, tus piernas tiemblan y por un segundo no reconoces a aquel que unos minutos antes se había decidido a subir en esa maquina infernal, sientes pena ajena por él, por aquel que había dudado en recuperar una sensación extraviada ,por un segundo. Entonces juras no volver a subirte a un aparato más o encaras con entusiasmo la posibilidad del quiero mas. En mi caso, un dia de estos vuelvo a repetir.
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Sans aucun doute, la ballade dans l”AIR MAX” fut un voyage autant iniatique que jouissif.
We want more !!!