Bruselas

En estos momentos estoy viviendo en Bruselas, en un barrio que  recuerda la palabra  arma y una calle de pintor, en la esquina hay un restaurante con nombre de mascota de pirata. A veces me parece caminar en un escenario abandonado , una película de espias de serie B, es un poco decandente , retrofuturista como dicen por aquí. Al mismo tiempo esta ciudad se alimenta de sus diferencias y sus contrastes; si, es de bajo perfil, no es la “amante ardiente” como puede ser otra ciudad de cabecera europea, no es exhuberante ni descrestadora, recuerda  el poder sobre todo en su burocracia, se siente la amenaza de un cisma pero algo imperceptible para los que hasta hace poco estamos aquí nos hace caer en cuenta de que las divisiones son a causa de de las compenendas políticas. Con todo esto me gusta esta ciudad y no sé porqué, tal vez sea esta la razón.

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